El tercer año de mandato suele ser el más exigente. La historia argentina lo confirma: sin el peso de la agenda electoral, las inconsistencias macroeconómicas acumuladas emergen y el margen de maniobra se estrecha, indica un reporte elaborado por MGA Capital. Un repaso por los ciclos anteriores muestra que el tipo de cambio real corrigió, la brecha cambiaria se amplió y el frente fiscal se deterioró en la mayoría de los casos. El punto de partida de 2026 rompe con varios de esos patrones, pero no con todos.

Como las anteriores gestiones, la del presidente Javier Milei no está exenta de esta “prueba de estrés”. El tipo de cambio real históricamente sostiene un patrón. El fortalecimiento del peso tiende a propiciarse en años electorales y se corrige en los terceros años de mandato. Desde los niveles elevados en el gobierno de Néstor Kirchner ($2.706 a precios de hoy), hasta Alberto Fernández ($1.645), la corrección cambiaria fue la norma. En ese sentido 2026 marca una excepción. Lejos de corregirse, el tipo de cambio real de la gestión Milei perfora los mínimos previos y se ubica $1.387, acota GMA. A diferencia de otros años, además, la apreciación no convive con una brecha elevada y en 2026 se ubica en 5%. Lejos queda de períodos con mayores controles cambiarios como el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner donde se ubicaba en torno al 36% o el gobierno de AF, cuando el salto a 95% promedio reflejaba un esquema fragmentado, acota el economista Nery Persichini. Esto responde en buena medida al cambio en la dinámica del frente fiscal, que pasó a ser la principal ancla del esquema. Luego de más de una década de déficits persistentes, con un piso negativo de 3,5% en 2014, en 2026 el resultado primario vuelve a terreno positivo con una acumulado del 1,4% del PBI en los últimos 12 meses. El cambio de régimen es evidente. La pregunta es si la dinámica de ajuste es sostenible y allí aparecen las tensiones.

Si la macro marca el pulso, la micro define la sostenibilidad. Y ahí la historia de los terceros años es menos lineal: mientras las variables financieras ajustan rápido, los indicadores sociales reaccionan con rezago y mayor volatilidad. La micro cuenta una historia más lenta. El salario real se recupera, pero no alcanza los máximos históricos. Durante los tres gobiernos previos, los terceros años registraron caídas en el ingreso real. Los datos de enero, en cambio, muestran una recuperación incipiente, con un crecimiento del 0,7%. Esta mejora se da sin embargo desde niveles deprimidos: el RIPTE se ubica en $1.600.000 millones, lejos de los $2.200.000 (a precios de hoy) del 2014, indica el reporte.

Mercado laboral

Esto tiene su correlato en el mercado laboral. El desempleo baja en el tercer año del mandato actual, en contraste con el segundo período de Cristina y el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, el ajuste se da por el lado de la calidad y la composición del empleo. No obstante, la calidad del empleo se deteriora: los independientes y monotributistas ya representan el 40,9% del total de asalariados registrados. La pobreza retrocede a 28,2%, pero con rezagos y sin recomposición plena. La mejora macro existe; su traducción al bolsillo, todavía no, detalla GMA Capital.

La pobreza muestra la otra cara del ciclo. Tras el mínimo de 28,2% registrado en 2014, la tendencia se mantuvo al alza hasta alcanzar niveles cercanos al 40% en 2023. Recién a mediados de 2024 comienza a revertirse y, al segundo semestre de 2025 (último dato disponible), vuelve a ubicarse en 28,2%, observa GMA. Si bien los últimos registros estuvieron atravesados por discusiones metodológicas sobre la captación de los ingresos, la señal es clara: la estabilización mejora los indicadores, pero lo hace con rezago y sin recomposición plena.

Del salario, ¿cuánto se destina para ir al súper?

La política agrega una capa de complejidad. En todos los terceros años anteriores, el capital político se erosionó y la capacidad legislativa se redujo. El oficialismo actual parte de una minoría estructural, aunque logró articular acuerdos para avanzar con reformas clave. Con el Índice de Confianza del Gobierno cayendo 6,1% interanual en marzo, la variable política empieza a ganar peso en la ecuación de sostenibilidad del programa, finaliza GMA Capital.